Antes de acariciar a un perro que no conoces, pregunta a la persona que lo acompaña y deja espacio al animal para decidir si quiere acercarse. El permiso del responsable es necesario, pero también hay que observar la respuesta del perro.
Espera a que el perro se acerque
Mantén una postura tranquila, sin inclinarte sobre él ni mirarlo fijamente. No acerques la mano a su cara para obligarlo a olerte. Que te olfatee tampoco implica que quiera una caricia: puede estar explorando y preferir marcharse.
Si el responsable indica que se puede tocar y el perro busca contacto relajado, sigue sus indicaciones, haz una caricia breve y deja una pausa. Permite que se aparte y termina la interacción si deja de acercarse.
Reconoce cuándo necesita distancia
Apartar la cabeza, alejarse, quedarse rígido o encogerse pueden indicar incomodidad. Los gruñidos, los dientes expuestos o un intento de mordida exigen dar espacio. Observa el conjunto del cuerpo y la situación: una cola en movimiento no garantiza que el animal esté cómodo.
No intentes comprobar si tolerará una caricia cuando muestra dudas. Retírate con calma y evita sujetarlo, perseguirlo o bloquearle la salida.
Situaciones en las que conviene dejarlo tranquilo
No molestes a un perro mientras come, duerme o cuida de sus cachorros, ni metas la mano a través de una valla. Si está solo o atado sin su responsable, mantén la distancia en lugar de acercarte a tocarlo. Si parece perdido o herido, solicita ayuda a los servicios o entidades de protección animal de la zona.
Supervisa siempre las interacciones de los niños con perros y enséñales a pedir permiso y respetar la distancia. Ninguna raza, tamaño o aspecto permite asegurar que una aproximación sea segura.
Fuentes: prevención de mordeduras de la AVMA, cómo acercarse a un perro, Blue Cross, y lenguaje corporal canino, Dogs Trust.